18 de agosto de 2013

Canción para Lyndis, Capítulo 2


El último sol de invierno



Aquel bosque era como una mancha enorme en el centro del mundo y su vastedad era delineada por el anillo de montañas afiladas que lo resguardan de la historia escrita por los hombres. Su extensión no conocía límites hacia el interior, donde la nieve había borrado toda traza de caminos que conformaban una red de enredados laberintos. Félix trató de recorrerlos en más de una ocasión, con la esperanza de conocer el territorio que gobernaría una vez convertido en el rey terrano. No obstante, siempre terminaba perdido y sólo su conocimiento de las voces fuera del laberinto lo ayudaban a salir vivito y coleando.
Pero aun con tan accidentados intentos, estaba decidido a desentrañar el secreto del que le habían contado; semejante derecho le correspondía como futuro Hul’An’Khan, o al menos eso pensaba. «Quien encuentra la forma de andar por el “Camino del Silencio” puede encontrarse con el origen de todo; pero los caminos del bosque confunden a quienquiera que les visita. Así fueron hechos para guardar celosamente el secreto de la creación». Esa fue la advertencia de la princesa del bosque cuando Félix manifestó su inquietud de explorarlo.